domingo, 25 de mayo de 2014

Adalbert Laffon y sus cuatro hijas

Entonces estaba en boga el baile agarrado «y venían los moscones de todas partes: Vilagarcía, Pontevedra. Santiago». Los hijos de las familias más pudientes del entorno se dejaban ver por Carril para tratar de cortejarlas. Y todos recibieron calabazas. «Estaban muy preparadas y tenían poco nivel para ellas, que eran de otro mundo», justifica Pili Diz.

EL CURA. Tampoco tuvo éxito el cura en su intento de que se uniesen al rebaño que pastoreaba. Rita Garrido comenta que Nadine lograba sacar de quicio con asiduidad al cura, y le bastaba con presentarse en el templo dedicado a Santiago Apóstol, patrón de España, con un escotado vestido de sisas que permitía intuir sus senos o dejaba al descubierto sus morenos hombros de adolescente.
El ensotanado no permitió el acceso a la casa divina de mujeres en manga corta, y en su campaña contra la exposición ante el público de un solo centímetro de piel desnuda de mujer se encontró con un serio contratiempo: la proliferación de las denominadas medias de cristal o nylon.

Pero tampoco se arrugó en su empeño ante esta prueba al que le había sometido la moda llegada del extranjero. Sintiéndose defensor de los valores morales de la civilización occidental, ordenó a su sacristán que lo sacase de dudas, tarea que cumplía palpando las piernas de las jóvenes a las puertas del templo para comprobar que las llevaban puestas.
Está de más puntualizar que las hijas de Laffon no pasaron por semejante inspección. No fue este el único disgusto que le causó al pastor de almas la extranjería, porque pudo ser en 1955 o 1956 cuando quiso expulsar de la iglesia a una mujer en manga corta.
Pudo haber conseguido su propósito, como muchas veces, pero resultó que había viajado desde Estados Unidos, donde vivía, para realizar el papel de madrina en una boda, y después de una agria discusión acabó cediendo y se celebró el sagrado sacramento del matrimonio. La novia no era otra que Pili Diz.
«Cuando iban hasta Vilagarcía en sus bicicletas de color amarillo, el padre adelante y las tres hijas mayores detrás con sus mini-shorts, era un espectáculo», expone Chito Bóveda. «Eran unas bellezas», subraya Rita Garrido. «Aprendimos mucho de ellos», dice Pili Diz.
Antes o después, acabaron sabiendo que procedían de Bretaña (Francia), y que era una persona importante. Lo que no acabó de estar claro es el motivo. Una versión indica que había colaborado con los nazis. La otra, que se era un monárquico legitimista.
En una nota de sociedad publicada por el ABC en el año 1944 figura como agregado de Prensa de la Embajada francesa. Europa está en guerra y los aliados todavía no habían desembarcado en Normandía.
«Había tenido algunos escarceos con el Gobierno de Vichy, a resultas de los cuales no podía volver a Francia si no se prestaba a un proceso de depuración», expone Juan Benet en ‘Luis Martín Santos, un Memento’.
«No solo ingleses y norteamericanos se mostraron disconformes por la propaganda generada en la Península Ibérica, pues el agregado de Prensa de la Francia de Vichy en España, Adalbert Laffon, ya se había quejado, en agosto de 1941, por los comentarios que ‘Arriba’ emitía sobre las cosas francesas», expone Antonio César Moreno Cantano en su tesis doctoral de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá de Henares elaborada en 2008.
Y cuando la familia ya se había integrado en Carril, excepción hecha de los asuntos religiosos, abandonaron la localidad vilagarciana. Comentan, quienes trataron con los Laffon, que años después le devolvieron un castillo que le había sido incautado.

MADRID. El modo de vida de aquellas chicas también llamó la atención en Madrid. Narra Fernando Guillermo de Castro, en el Diario de Ibiza, como dos chicos besaban a Rocío en el café Gijón, riéndose a carcajadas. «Las caras de los intelectuales progresistas reflejaban estupor, escándalo o reproche para una moral burguesa apenas camuflada», escribió en 2011.
Uno de ellos era el escritor Luis Martín Santos, el autor de ‘Tiempo de silencio’, que se convertiría en su marido. «En la Iglesia de San jerónimo el Real se ha celebrado la boda de la señorita Rocío Laffon Bayo con el doctor en medicina D. Luis Martín-Santos Ribera», publicó el ABC el 29 de junio de 1952. El general y subsecretario del Ejército del Aire, Castro Garnica y los marqueses de Valdeiglesias, Santacara y Guijalba actuaron como testigos de la novia, indica.
Juan Benet hizo una semblanza de la familia Laffon en su libro ‘Otoño en Madrid hacia 1950’. «A Solange le dedica un canto emocionado. Dice de ella que, sola, merecería un libro de mil páginas», escribe De Castro.
Corría la mitad de la década de los 60 cuando Chito Bóveda vio a «un caballero con la gabardina sobre el brazo caminando pro el muelle viejo, parándose a mirar» Era Adalbert Laffon. «Caminaba en sus recuerdos, volvió al presente y nos saludó antes de marcharse para no volver», recuerda emocionado.






2 comentarios:

  1. Boas tardes Fernando,
    chámome Juan Carlos Villar Angeriz e son do Concello de Coristanco (A Coruña). O primeiro, comentarche que son un apasionado lector das túas Historias de Galicia que se publican todos os domingos na Voz de Galicia.
    Póñome en contacto para pedirche un favor se pode se,r e "aproveitarme" do teu traballo. Fai tempo que estou recopilando información sobre fábricas de cerveza e gaseosas de Galicia. Nunha das túas publicacións sobre o tema, e concretamente en "Las cervezas decimonónicas" aparece un anuncio sobre a cerveza La Herculina de Avrillón. Se non che causa molestia nin che incomoda, estaría moi interesado en que me poideras faciliar a fonte donde aparece o anuncio.
    Esperando que a miña proposta non sexa moi atrevida, envíoche un cordial saúdo.
    jcvillarangeriz@hotmail.com

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